martes, 21 de abril de 2015

Pasaje 18: "Going Clear: Scientology and the Prison of Belief"

Crédito: HBO


“Going Clear: Scientology and the Prison of Belief” es una de las cintas más sorprendentes que he visto en mucho tiempo. El filme es un documental sobre la iglesia de la cienciología, una institución rodeada por la polémica debido no solo a lo que propone como creencia, sino a la manera que tiene de tratar a aquellos que pertenecen a ella. Y esto va desde pedir cada vez más dinero a los miembros para ir accediendo al conocimiento del creador del culto, L. Ron Hubbard, hasta maltratos físicos y abusos psicológicos a todos aquellos que osen dudar de las enseñanzas de la iglesia. Abusos cometidos, entre otros, por David Miscavige, el mismo líder de la agrupación hoy.

Con abundante información, la película presenta testimonios de conocidas personalidades (entre ellas, el director Paul Haggis) que pertenecieron a la iglesia y que hoy no se cansan de denunciar sus actividades. Actividades que no quedan en las descritas, sino que incluyen hostigamientos a todo aquel que ose escribir algo malo sobre la cienciología, así como claras denuncias de acoso a los ex miembros que hoy reniegan del culto, pasando por la famosa desconexión, método que obliga a un cienciólogo a no tener contacto con aquellas personas que la iglesia considera peligrosas para sus intereses.

“Going Clear…”se dedica, con mucho rigor, a mostrarnos como funciona una institución que tiene un funcionamiento mafioso. Y lo hace alejándose del alegato o de la denuncia: lo que importan son los testimonios y los datos de gente que estuvo metida en el culto y que, hoy por hoy, no entiende de qué manera pudieron tolerar todo lo que vivieron. La película, de esta manera, nos muestra hasta qué punto el fanatismo puede resultar cegador, y lo hace mostrándonos los rostros y las palabras de personas que pueden ser como uno, y que de alguna manera terminaron seducidos por un culto que hace creer que tiene las respuestas para todo.  

Pero lo aterrador no resultan solo los hechos: quizá aquello que perturba más es pensar cómo gente inteligente pudo haber vivido y tolerado ese ambiente casi fascista sobre el que se levanta la cienciología. Ese es, quizá, el mayor misterio del filme: el poder de seducción que puede ejercer la iglesia resulta casi sobrenatural. Muchas personas (desde Tom Cruise hasta John Travolta, pasando por todos los entrevistados del filme) cayeron. Y el filme es la crónica del lento y doloroso despertar de esa gente.


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