sábado, 2 de mayo de 2015

Estrenos: "Los vengadores: la era de Ultrón", de Joss Whedon



Al ver “Los vengadores: la era de Ultrón”, no podía dejar de pensar en Riggan Thomson, el protagonista de “Birdman”: la nueva cinta de Joss Whedon es la película que hubiera dirigido el personaje que interpreta Michael Keaton para limpiarse y redimirse de alguna vez haber sido un superhéroe. Porque más es lo que sufren, hablan y recuerdan estos seres poderosos que lo que pelean. Y ese es el gran problema.

Porque llega un punto en el que poco importa tener un villano atractivo (Ultrón, de lejos lo mejor de la película). El centro de esta segunda parte de la saga está en ver como los personajes tienen dudas sobre su origen, sobre su pasado, sobre cómo llegaron a formar parte del equipo. Desde las crisis existenciales de Thor hasta los recuerdos del pasado de La Viuda Negra, pasando por el miedo de Iron Man, la nostalgia de Capitán América y el debate dentro de Hawkeye sobre si seguir siendo un vengador o vivir una vida de familia. Ah, y claro, también un romance trunco: el de la viuda con Bruce Banner, el Hulk que compone Mark Ruffalo.

Todo bien con esas crisis existenciales dignas de un drama con Meryl Streep. El problema está en que esos conflictos y las dudas que generan están expuestos a partir de diálogos o de flashbacks que resultan explicativos, pero nunca se transmiten a partir de una puesta en escena que permita sentir tal sensación de malestar. Lo que hacen los diálogos, de esta manera, es subrayar que los superhéroes también sufren como cualquier hijo de vecino, como para que quede muy claro. Pero la declamación de los mismos hacen que se sientan falsos, y que las dudas de los personajes queden como una simple capa de importancia dentro de una película de acción: el sueño de Riggan Thomson en todo su esplendor.

¿Qué queda? Pues las escenas de acción. Y ahí es donde la película decepciona más profundamente: cada secuencia se siente burocrática, sin la dosis de delirio o de tensión necesarias que uno puede encontrar en otros exponentes Marvel, como las recientes “Capitán América: el soldado de invierno” o “Guardianes de la galaxia”. La película nunca apuesta por el absurdo y el desenfreno o, en todo caso (y dado su carácter más serio), por el tono elegiaco (que hubiera ido muy bien con los momentos finales). ¿Qué queda? Pues una serie de secuencias que se sienten acumuladas una tras otra, sin ningún hilo que las ate; lo que las termina haciendo mecánicas, como si estuvieran ahí porque hay que cumplir poniéndolas. 


“Los vengadores: la era de Ultrón” no aporta nada nuevo al escenario: ya sabemos que Tony Stark es canchero, que Bruce Banner es torturado y que el Capitán América tiene un tono algo melancólico. Y sí, los predecibles chascarrillos que parten a partir de eso están, todos correctos. La sensación de burocracia gana en cada momento, como si ya existiera un molde preconcebido en este tipo de cine industrial que hay que tratar de no romper para no molestar o inquietar a un público global. Quizá el filme pueda entusiasmar a los preocupados por los ‘spoilers’, que creen que saber detalles de la trama pesa más que el estilo. Y eso último es justamente lo que no se encuentra en esta nueva entrega de Marvel.

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